Salud

¿Por qué la diabetes te hace quedar ciego?


La diabetes es la principal causa de ceguera adquirida en adultos en edad laboral.

Getty Images / Lifesize / Getty Images

La enfermedad ocular diabética es la principal causa de ceguera en adultos en edad laboral en los Estados Unidos. Según una revisión de abril de 2013 en "Endocrinology and Metabolism", los desarrollos recientes en el manejo de la diabetes parecen haber reducido el riesgo individual de ceguera relacionada con la diabetes. Sin embargo, los expertos en salud proyectan un fuerte aumento en los casos de diabetes en las próximas décadas, por lo que es probable que la ceguera debido a la diabetes siga siendo un problema importante de salud pública. La hiperglucemia, o glucemia alta, es el elemento clave en el desarrollo y la progresión de la enfermedad ocular diabética.

Categorías de daños

Aunque los mecanismos subyacentes a todo daño ocular diabético son similares, la enfermedad ocular diabética generalmente se divide en dos categorías. El edema macular diabético deteriora la visión central y se caracteriza por la hinchazón de la mácula, un área de pigmentos concentrados y receptores de luz en la pared posterior del ojo.

La retinopatía diabética involucra toda su retina, que es la capa de recolección de luz de su ojo interno. La retinopatía diabética puede causar defectos en pequeños parches de su campo visual, pérdida gradual de amplias franjas de visión o pérdida total repentina de la visión en uno o ambos ojos. El edema macular diabético y la retinopatía a menudo coexisten en la misma persona.

Edema macular diabético

Cada vez que miras un objeto, instintivamente mueves los ojos para que la imagen caiga sobre tu mácula. Cualquier proceso que altere la forma o la capacidad de recepción de luz de su mácula puede interferir con su visión de alta resolución. La hiperglucemia asociada con la diabetes daña las paredes de los pequeños vasos sanguíneos que nutren la mácula. Esto desencadena inflamación y pérdida de líquido en el área detrás de la mácula y la empuja hacia afuera, lo que hace que su visión se vuelva borrosa.

En un esfuerzo por mantener el flujo de sangre a la mácula, su ojo puede producir nuevos vasos sanguíneos para reemplazar los que están dañados. Sin embargo, estos nuevos vasos son frágiles, por lo que tienden a perder líquido adicional e incluso pueden sangrar. El edema macular diabético no tratado puede conducir a la pérdida permanente de la visión central. Además, el edema macular a menudo anuncia el inicio de la retinopatía diabética.

Retinopatía diabética

Al igual que el edema macular diabético, la retinopatía diabética es impulsada por la hiperglucemia crónica. La presión arterial alta, los niveles elevados de grasa en la sangre y el tabaquismo también contribuyen a la lesión ocular diabética. En sus primeras etapas, la retinopatía diabética se caracteriza por pequeñas áreas de inflamación en los vasos sanguíneos dañados. Estas áreas, llamadas microaneurismas, pueden romperse y sangrar, dando lugar a pequeños déficits visuales que solo pueden detectarse durante un examen ocular.

A medida que progresa la retinopatía diabética, la pérdida continua de vasos sanguíneos sanos dentro de la retina estimula el crecimiento de vasos nuevos y frágiles, un proceso llamado angiogénesis. Sin embargo, estos nuevos vasos también tienen fugas y sangran. La filtración continua de estos vasos genera inflamación y cicatrización en la retina circundante, lo que lleva a una pérdida visual gradual y desigual. El sangrado repentino en el interior de su ojo por un vaso sanguíneo dañado puede desencadenar una pérdida de visión repentina y catastrófica.

Prevención y tratamiento

El control escrupuloso de los factores que contribuyen a la enfermedad ocular diabética (hiperglucemia, presión arterial alta, grasas en la sangre elevadas y tabaquismo) puede prevenir o retrasar la progresión del edema macular o la retinopatía en la mayoría de las personas. Sin embargo, según una revisión de 2012 en "PLoS One", algunas personas desarrollan enfermedad ocular diabética progresiva a pesar del buen manejo de su diabetes.

La fotocoagulación con láser es la base del tratamiento de la enfermedad ocular diabética que amenaza la visión. Este proceso coagula o coagula los vasos dañados y previene más hemorragias. Sin embargo, este procedimiento tiene el desafortunado efecto secundario de dañar pequeñas áreas de la retina normal circundante, y no aborda las causas subyacentes de la enfermedad ocular diabética.

Los tratamientos más nuevos que reducen la inflamación y previenen la angiogénesis incluyen medicamentos orales y algunos que se administran por vía intravenosa o directamente en el ojo. Algunos de estos medicamentos, como los corticosteroides o los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos, como el nepafenaco (Nevanac), inhiben la inflamación. Otros, como el ranibizumab (Lucentis), ayudan a prevenir el desarrollo de vasos sanguíneos frágiles en la retina. Para algunas personas, es beneficioso disolver o eliminar el vítreo, el relleno gelatinoso en el ojo. Su cirujano de la vista determinará el mejor enfoque para usted.